.En la poesía no hay vida, no hay belleza, no hay libertad. La poesía es el laberintico monumento a la balbuceante ilusión del entendimiento, es una de las tantas mezquinas sombras en los rincones de la existencia. Es un condescendiente y pintoresco ladrillo en la asfixiante celda que creó la palabra. Es la separación entre nuestro pulso titubeante y los lazos del espíritu y materia que dan forma a lo que verdaderamente es. Sequen las gargantas, precipiten los bolígrafos. Acunen el olvido. Lo que sigue nadie lo sabe. Con un punto di rienda suelta a la hipocresía.
miércoles, 27 de junio de 2012
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