viernes, 26 de noviembre de 2010

Existencias

Porque hay un punto si retorno.
Porque hay miradas a punto de explotar.
Porque hay nudos imposibles de desatar.
Porque desde esta altura no hay movimiento.
Porque la razón acecha silenciosa y blanca.
Porque la tinta es noble y no chorrea sin decirte a donde va.
Porque las sonrisas duelen si son libres.
Porque las paredes no son lisas.
Porque las llaves se hacen presentes.
Porque el aire frío es constante en el encierro.
Porque siempre hay verde donde caer.
Porque el aquí y ahora se hacen todo.

sábado, 23 de octubre de 2010

Rojo

Todo esta de pié, en mi pie. Sobre la tierra, lejos de ella. Voces no faltan, alegrías tampoco.
En todos los fracasos que me he hundido con ojos hechos mares. Eterno naufragio, eterno alimento de fauses subacuaticas.
¿Por que? Siempre aferrarse a la furia. Ella clama mi nombre a viva voz, en ella fui forjado, madre y padre.
Útero de rojos fuegos queman los puentes hacia ti. Aprendí a nadar, aprendí a escribir con cenizas, es la única manera de decir estuve aquí junto a ti.
La degradación de las cosas no se donde me ha dejado.
El ya tan mencionado laberinto esta poblado de muebles vetustos que sin sabanas que los cubran aguardan impasibles pasar al terreno del olvido. Resignación del espíritu que no abandona sus principios fundamentales. Columna, pilar de estructuras primarias.
Otra hoja que cae al piso. Su lento vaivén antes de tocar el suelo me recuerda que hay aire a mí alrededor.
Muerta ya veré que ha hecho el azar. Me mostrará el desierto blanco o los símbolos de mi humanidad. Presencia o ausencia da igual, ahí estoy. Como único acto sincero el observar. Todo lo demás esta teñido de ánimos ajenos.

Sobre la pared

No te escribo un poema por que significaría que sos un recuerdo o heredados sentimientos despertados por tu presencia.
Es difícil creer que lo que somos ya es antes de ser. Desilusión, fragmentación de la espontaneidad. Juego oscilante de brillante péndulo que detona nuestros rostros.
En lugar de ellos como único testigo una mueca, la última del calendario.
No hay mas que esperar, estallemos hoy por los ayeres.

Chau

Viguetas, ladrillos y escombros. Es todo lo que queda para el hoy, ¿Qué pedazos quedarán? Saber la hora exacta es lo único que aliviaría el desconcierto. Cuando el espacio que uno ocupa queda vacante el tiempo se hace todo cargado de imágenes deformadas.
Es hora de ponerse en marcha cuando el fin viene hacia uno y no al revés.

viernes, 22 de octubre de 2010

El silencio como lienzo, desierto de ondulaciones
Con un gusano de hierro que de eje en eje marca el pulso de la tierra que cede, la tierra siempre cede. Y no deja opción más que mirar hacia atrás, esa convergencia de punto lejano. De las ventanas se ven pasajeros inertes frente a un rumbo que no pueden cambiar, otra vez ceder, otra vez ser tierra, otra vez convergencia, otra vez compás metálico, tu tun tu tun, y el aire que lo sucede como queriéndose desesperadamente aferrar, polizón de los pulmones, si con el bastara respirar una vez seria todo, completos una vez mas.
Los hombres del molde inventan su camino en el pedregullo hacia el mismo lugar. En sus bolsos el disfraz que los respalda en la caída. Saltar sin red se vuelve cada vez más difícil en la ciudad arácnida.
Ahora solo esperamos ser devorados solo por sentir calor que brazos y ojos ya no pueden dar. Miedo parece ser la clave, la afinación, el armónico dominante. Sangre, sangre y más sangre.
Desde el mundo de la sombras, que se proyectan como luz. La negra caricia al mundo.
Con el cenit me volveré centro, un ser erguido al sol. Toda incertidumbre hecha carne.
Con la noche tomaré conciencia de mi grandeza, de mi vasto alcance y lloraré luz al firmamento.
¿Qué deja atrás un hombre muerto sin saberlo?
¿Fragmentos de si mismo que recoge por la mañana como tesoros ajenos?
¿Un papel en blanco al viento que dibuja extrañas figuras creyéndose ave?
Un golpe contra lo inevitable.
Mientras risas como navajas dejan souvenir de un trabajo bien hecho al verdugo.
Tres esferas de cristal desde las que miro la luz concentrarse en destellos. La tela azul me acaricia dando forma al aire mientras viajo a la hostilidad o la indiferencia.
Sentado frente al silencio en espera del alba, preguntándome ¿Qué va a ser de mi hoy? La burbujeante realidad. Despierto para escribir las líneas que dibujan los límites del todo.
Mi caja de zapatos huele a densidad. Puedo flotar cegado, puedo escribir por instinto.
He dicho lo escrito, he pensado lo vivido como si no existiera.

Artaud

¿En que mundo debemos vivir?
Mejor aun en que mundo podremos hablar hasta quedar saciados.
¿Una bestia dijiste? Te hablo a vos que como yo quisiste morir.
Hay cosas imborrables
Hay cosas ineludibles
Y son muchas menos de las que me gusta aceptar.
Pero todos estos pilares tan altos que no puedo ver que sostienen
Han ensombrecido mi sombra perdiendo así el anclaje a la vida.
Me dirijo solo en esta dictadura de las ideas.
La brisa barre las ideas. ¿Qué observo? ¿Lo que está por venir? O ¿A dónde me llevará?
Como muchos otros espero sobre el camino, las letras hoy dan batalla y avanzan sobre este tren de hierro.
Me encuentro indiferente a todos, tan solo indiferente como anfitrión de los pensamientos.
¿Cómo será la realidad? ¿Lo que es? ¿O una gran voluntad colectiva le da forma?
Si es así la quiero desviar, que descarrile y vuele tan alto que nuestras manos no puedan aferrarla. No llegamos a esto y ya lo siento como un gran despertar.
Otro anhelo echado al camino.
Un hombre frente a si mismo, los apetitos que cambian. El veneno es el mismo, el placer también. Emociones sin digerir, un vehículo que no llega. Mirando hacia atrás parece todo tan ridículo, la voz de un imbécil tan familiar. Vivir y volver a escuchar.
Imbécil… Te extraño.
Ya ninguna palabra es mía, todo se filtra entre mis labios. ¿Dónde estoy? Que importa ya eso, pero vos querés saber, querés ubicarme. Si estas leyendo esto estoy a tu lado, hablándote al oído.
El cielo hoy se rompe en azul por la mirada cada vez mas ausente del hombre.
No puedo, pero quiero ver con otros ojos, como dice Hernán “por el lado hembra de todas las cosas”
¿Qué se hace en estos agujeros? ¿Se baila?, ¿Se mira?
Como miro yo, no. Como miran ellos, no me parece.
Mis sentidos no se alteran por nada. Miré a otro agujero, salte, todavía estoy cayendo.
El estrépito será mudo.
Una visión fragmentada en pedazos. Tres grandes esferas en el techo que reproducen el ir y venir.
Plateado cristal, hilos de luz. Imágenes del porvenir que nadie observa.
De quien ha vivido, de quien aun está por vivir. VIDA.
Dos puntos que convergen en donde parado estoy.
Ni el instinto de ayer, ni la razón por venir. ¿Quién soy?
Las palabras saltan, juegan, tienden puentes entre labios y oídos. En estos puentes transita lo que mostramos y ocultamos, así como lo que ocultamos en lo que mostramos.
Nos dan forma. Nos reduce a un gesto o nos desarma en explicaciones.
Unidas en oraciones o solitarias por ellas paseamos como pasajeros involuntarios ansiosos por partir y compartir.
La noche es definitivamente mi estación favorita, todo al resguardo de su primera y última expresión, la oscuridad.
Negra como la cerveza en mi mano, agresiva al paladar, frió golpe de pesado andar por mi gola. El fondo, ¿Reencuentro? Como sea no será lo mismo.
Noche vieja amiga no es mezquina a los que en sus fauces nos hemos de adentrar.
Gente demasiado despierta para entregarse a la dulce melodía del amor. Aparentemente incapaces de hacer pactos en los que perder y ganar al ser amado es el precio.
Todas apariencias, todas mascaras.
Voy abierto, expuesto. Pez en la red hoy prisionero, mañana fugitivo.
Cada cosa que uno hace es un acto de fe, si se piensa en trascendencia. ¿En que queda el soñar y morir?
Con cada moneda dorada que dejamos caer en el poniente pagamos el día que pasó, pues el mañana no tiene dueño aun.
¿Cuánto te costó el hoy?, una sonrisa, una lagrima o ambas.
Todo a cuenta, todo un suspiro que te hace menos tuyo y un poco mas de todos. Inútil es regatear, nada costará más que lo justo y valdrá más que el pulso que lo pagó. Solo el tiempo dejará el balance en 0.
La impaciencia de la proximidad, piel erizada, ojos buscando una visión. Todo mi ser llama x tu atención. Lo que hago por ti sin ti, y si algo hay por decir desde nuestros rincones más primitivos debemos inventar un nuevo leguaje.
Un hombre cabeza de libro
Sus páginas quiere arrancar
Brazos muy cortos tiene
Con los que no puede alcanzar
¿Qué hay escrito en mi cabeza?
Pregunta sin cesar
Un espejo me podrá ayudar
Tan solo si al revés no mostrara la realidad

Un día sentado es su mecedora
Un ruido escucha entre sombras
Con su lámpara ilumina el rincón
En el que ve a un ratón
Que mueve la boca sin razón
¿Qué te pasa? Pegunta al ratón

Palabras intento recordar
Pero en mi mente ya no están.
En mi libro las puedes buscar
Y a mi ver que dice me puedes ayudar
Así el ratón sus palabras encontró
Y el hombre de sus ideas se enteró.
Pisando baldosas flojas esperando encontrar un tesoro. En un destello iré a casa, una vez abrigado en su vientre encontré otros embriones que sin saberlo se desarrollan en libertad. Tiempos raros lo que corren, las sonrisas miran hacia atrás con una claridad que aumenta, a medida que perdemos la capacidad de abrazar las flores de la incertidumbre, y su aroma hecho uno con los restos del día que muere.
El circulo mañana me encontrará con oídos llenos de anécdotas del lejano oriente, desde donde el siempre pendulante deseo de tu sexo me sumerge en nostalgias que aprendí a despreciar.
El destino de este viaje llega a su fin mientras me pregunto que será del tesoro que busqué. Debo releer mis renglones en busca de respuesta.
Tres hombres encuentran una raíz ¿Qué hacer con ella?, deciden destruirla. Tal vez por que no saben de donde viene, tal vez por que no les interesa.
Yo solo sé que la vi y ahora y se que estuvo ahí, bajo nuestros pies, silenciosa, siempre creciendo.
Raíz matriz de la raíz a la vista de todos, un hueco más o el sostén de nuestro errante rumbo a nutrirnos.
Se purgó mi cerebro con anécdotas de tiempos pasados, entre silencio y vibración vi que la sabiduría sonríe sin dientes
Frente a la luz calida ciento las horas pasar, las horas pasar sin importar lo que se haga. Un nombre hombre me ha hecho recordad, el séptimo nombre de dios, la pretensión de la fantasía como última verdad. Si esto es así me sumerjo en ella y no veo bordes, un charco pantanoso donde neptuno y su tridente son soberanos por la caridad de nuestras mentes.
Lo nuevo es sin límites, las conversaciones han sido barridas por el viento, los gestos tapados por la tierra. Sin lugar donde caer, si embargo precipicios sobran.
Si el hoy te sumerge en dudad, si el impulso de llevó a un lugar desconocido, recuerda que no existe la soledad ni en tu interior. Calma las aguas y navega.
Tu ausencia alimenta lo tácito de la belleza y rescato tus presencias entre los espacios de estas palabras. Con miedo que al llenarse me quede sin un ¿por qué? Tal vez todo rebalse y espero que algún día nos inunde. Ese día no se que será de nosotros pero sobran razones para esperarlo.
Dos negros abismos que me tragaron, aún no llego a hacer pie. Pero hay calor, hay destellos, hay movimiento y palabras perdidas en el proceso. Estrategia del can, día y hora. Contemos con la ciclicidad de la tierra. Colguemos las cosas por el fin de semana, el lunes vemos…
Sin palabras que vengan y vallan, danza vocal que brilla sin público. Apenas si puedo ver los huecos huérfano que estallan tontos frente a mi. Salpica, sorprende y sonríe con bisagras oxidadas y amarres marinos en la gola. Piedra que cruje puerta que se agrieta, el vaivén de una mecedora con un hombre de espalda, escena de antaño con música del mañana, nuca peladla ras y puños apretados cortan el manantial.
Seco…
Sobre el jardín de tu vestido crecen las flores del azar, y de esta incertidumbre que fluye como un rió donde navegan los peces de tu morral, cardumen de hilo multicolor aferrado a tu hombro. El resto es interrogante, camino pavimentado de renglones vacíos.

martes, 12 de octubre de 2010

La vida un poema
Así la quiero construir
De amor y tristeza
Júbilo y melancolía
Tanto día como noche
Origen de mi deseo
Deseo de mi pluma viva
Y con cada alba
Decidiré si soy palabra,
Oración, verso
O punto final.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Desmoldar

Los hombres del molde inventan su camino en el pedregullo hacia el mismo lugar. En sus bolsos el disfraz que los respalda en la caída. Saltar sin red se vuelve cada vez más difícil en la ciudad arácnida.
Ahora solo esperamos ser devorados solo por sentir calor que brazos y ojos ya no pueden dar. Miedo parece ser la clave, la afinación, el armónico dominante. Sangre, sangre y más sangre.

viernes, 9 de julio de 2010

En blanco

El silencio como lienzo, desierto de ondulaciones
Con un gusano de hierro que de eje en eje marca el pulso de la tierra que cede, la tierra siempre cede. Y no deja opción más que mirar hacia atrás, esa convergencia de punto lejano. De las ventanas se ven pasajeros inertes frente a un rumbo que no pueden cambiar, otra vez ceder, otra vez ser tierra, otra vez convergencia, otra vez compás metálico, tu tun tu tun, y el aire que lo sucede como queriéndose desesperadamente aferrar, polizón de los pulmones, si con el bastara respirar una vez seria todo, completos una vez mas.
Creo que la realidad es un ladriyo de sal que todos debemos lamer alguna vez, al menos para saber si queremos construir una visión con el.
La casa por la que transitaremos, a quienes dejaremos entrar, quienes se irán sin avisar y al final del día los restos que quedarán.
La luz se filtra por hendijas, dejando copos translucidos, que con colores nos muestran como viajar solo con los ojos cerrados para que nada mas altere el oleaje mental que arremete contra la escollera donde los sueños y deseos se aferran como berberechos negros y a fuerza de ímpetus como bocanadas de aire se desprenden

Con permiso

En soledad visité el cielo y el infierno, a pesar de lo que se creería no hay grandes y ostentosas puertas que golpear. ¿Porteros con grandes libros de registro? Yo no vi a nadie y creo que los hubiese jamás. Nadie que pregunte que hice, pensé o sentí o dejé de hacer, pensar o sentir en mi ya anecdótica existencia terrenal.
Lugares sin tiempo ni ecos, en fin, sin sentido ni respuestas. En todo similares. Interminable laberinto de espejos colocados en todos los ángulos posibles y algunos imposibles también para observarse de formas que uno jamás soñaría. La única diferencia es que en el cielo, mi mano, sostenía un martillo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Lluvia de gotones en día de remolcados
Como si hubiese otra clase de día
El canto de un desolado
Como única compañía
Que vas pedir al cielo
Si es el infierno el que te debe
¡Mezquino de calamidades!
La ingratitud de quien desprecia
La generosidad de los tiranos
Risa muda llena de vicio
Y desesperación profunda
La mente no es refugio
De las penas del hombre
Sino parte del mismo naufragio

sábado, 9 de enero de 2010

Si por casualidad dijera todo lo que pienso me amarías tanto.
Que el amor se consumiría tan rápido como un abrir y cerrar de ojos.
Si volviéramos a lo básico, deshacernos en palabras hasta que nuestras manos las griten.
Quiero hablarte, escribirte, que seas el papiro para cada una de mis emociones que tambalean ebrias en mi alma, ese cuerpo dentro del cuerpo que se adueña de todo y que día a día se estrella con otros sin que podamos detenerlo.
Parece ser que en el fondo de mis abismos se encuentran las palabras que me hagan flotar en este arroyo de luces que ciegan.