Un hombre frente a si mismo, los apetitos que cambian. El veneno es el mismo, el placer también. Emociones sin digerir, un vehículo que no llega. Mirando hacia atrás parece todo tan ridículo, la voz de un imbécil tan familiar. Vivir y volver a escuchar.
Imbécil… Te extraño.
viernes, 22 de octubre de 2010
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