Con cada moneda dorada que dejamos caer en el poniente pagamos el día que pasó, pues el mañana no tiene dueño aun.
¿Cuánto te costó el hoy?, una sonrisa, una lagrima o ambas.
Todo a cuenta, todo un suspiro que te hace menos tuyo y un poco mas de todos. Inútil es regatear, nada costará más que lo justo y valdrá más que el pulso que lo pagó. Solo el tiempo dejará el balance en 0.
viernes, 22 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario