Viguetas, ladrillos y escombros. Es todo lo que queda para el hoy, ¿Qué pedazos quedarán? Saber la hora exacta es lo único que aliviaría el desconcierto. Cuando el espacio que uno ocupa queda vacante el tiempo se hace todo cargado de imágenes deformadas.
Es hora de ponerse en marcha cuando el fin viene hacia uno y no al revés.
sábado, 23 de octubre de 2010
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