Las palabras saltan, juegan, tienden puentes entre labios y oídos. En estos puentes transita lo que mostramos y ocultamos, así como lo que ocultamos en lo que mostramos.
Nos dan forma. Nos reduce a un gesto o nos desarma en explicaciones.
Unidas en oraciones o solitarias por ellas paseamos como pasajeros involuntarios ansiosos por partir y compartir.
viernes, 22 de octubre de 2010
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