La propia naturalidad ajena, la
simpatía robada, el dolor arrebatado, la historia proyectada crean
agujeros negros a los que nos entregamos con la esperanza de nunca
llenar, nunca saciar. El eco reproduce pero no imita. De forma
carente es nuestro reflejo mas fiel. De ausencia nuestras mayores
posesiones. De superposición repetitiva tendimos nuestro cordón
umbilical conducto de incertidumbres. ¿Serán nuestras? ¿Serán
encomiendas ajenas que no resistimos husmear? ¿hicimos nuestro lo de
otros? ¿Será por eso que explicamos tan bien cosas que no
comprendemos? Misterio nuestra certeza. Incompletos. Tan solo de
media noche comienza el día.
miércoles, 29 de enero de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)