Creo que la realidad es un ladriyo de sal que todos debemos lamer alguna vez, al menos para saber si queremos construir una visión con el.
La casa por la que transitaremos, a quienes dejaremos entrar, quienes se irán sin avisar y al final del día los restos que quedarán.
La luz se filtra por hendijas, dejando copos translucidos, que con colores nos muestran como viajar solo con los ojos cerrados para que nada mas altere el oleaje mental que arremete contra la escollera donde los sueños y deseos se aferran como berberechos negros y a fuerza de ímpetus como bocanadas de aire se desprenden
viernes, 9 de julio de 2010
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